Cuando dedicamos tiempo a personas que no nos merecen, no es un tiempo perdido, es un tiempo empleado y dedicado a cultivar la amistad. A veces no sale como nosotros pensábamos y apostamos por ello, pero nos sirve para aprender la lección que de nuevo nos da la vida.
La situación es a veces complicada, las personas son complicadas y difíciles de entender cuando se cierran en banda y no dan su brazo a torcer… que examen de conciencia debemos de tener en cuenta cuando accedemos y dedicamos nuestra alma por un caso perdido y sin solución dando todo lo mejor de nosotros a cambio de ingratitud y desprecio.
Equivocándonos o no, seguiremos confiando en la amistad, día tras día y daremos todo y más de nuestra vida en favor de una amistad que en definitiva nos da la vida, compartir la vida, alegría y tristezas con alguien al que queremos no es igual que hacerlo solos, yo tuve muy pocos amigos, por no decir ninguno, siendo una niña y eso me marcó para siempre mi vida.
Cuantas tardes llorando siendo una niña y no entendiendo porque yo no podía jugar con los demás niños y porque no me aceptaban si yo no había hecho nada por lo que pudieran repudiarme.
La vida nos marca y lo hace indistintamente y sin saber porque!!!
Por eso ahora cuando tengo un amigo lo valoro como un tesoro..





