La vida nos da tragos amargos, que nosotros no queremos beber, pero que no nos queda más remedio que hacerlo.
Hoy de nuevo estoy con el ánimo por los pies, pero no dejaré que me venza y levantaré el vuelo como de costumbre.
Mis momentos puntuales están en un punto de inflexión, están sin alguien que les diga como tienen que reconducir el cauce que lleva las riendas de mi vida.
Me siento perdida en un mar de dudas, en un océano que me tragará si antes no le pongo remedio y avanzo, sin pensar en esos fantasmas que me atormentan.
De perdidos al río que diría aquel, yo no diré eso, yo no quiero perder, quiero ganar y mi vida está hecha de grandes logros y de miles de retos resueltos favorablemente, eso sí, siempre hay un precio a pagar y a veces es un alto precio.
Mi amiga la otra noche me habló y me dijo… El puzzle que compone mi vida se descompone por momentos ya no hay piezas que encajen, me siento triste y no tengo ganas de luchar. Esto me hizo mucho daño, daño psíquico y daño espiritual. Yo la quiero es mi querida amiga y apenas cruzo dos palabras con ella, ella no puede hablar, se siente agotada, la morfina cumple su cometido, pero a cambio la destruye como persona. Su madre se está muriendo y ella no puede viajar para despedirse… Mi madre del alma se va, me dijo.. como puedo sentirme oyendo estas palabras de mi querida amiga – hermana. Dios cuánto dolor!!!!
Todo esto me supera, pero he de seguir mi camino dominando mi cabeza y mis sentimientos, no puedo sucumbir a tanta pena. La vida nos forma y también nos destruye, pero hemos de aprender a convivir con esta realidad que se muestra cada día ante nuestros ojos.
Me siento cansada, pero lo peor es la cabeza, tanto pensar me agota, debilita mis fuerzas y me hace detenerme, no dejaré que me detenga y pisaré con fuerza como siempre, el camino se hace angosto pero hay que continuar el trayecto iniciado hasta el fin del viaje programado.
Hasta donde, no se sabe… posiblemente será hasta donde nos mueva el corazón y entreguemos nuestra alma, liberando esas tensiones que tanto nos ahogan.
Hoy tiraré con fuerza de las riendas de mi vida, lo haré de aquella manera que no haga daño a nadie, intentaré no hacer ruido y si por casualidad lo hago, pediré disculpas como no cabe de otra manera posible.
Iremos donde se libera el alma.. donde las penas no existen.. el corazón encontrará el camino…
Los retos siempre fueron el motor de mi vida.. hoy de nuevo me marcaré uno que haga que mi cabeza libere tensiones acumuladas y vuelvan los vientos que acarician mi sonrisa, no dejaré que la melancolía se apodere de mi, porque soy un guerrero fuerte y la victoria siempre es mi batalla.




Señor ayúdanos a continuar la ruta.