Me encuentro aquí en una lujosa sala de espera de uno de los mejores psiquiatras. Nada más pasar el umbral de la consulta, percibo un ambiente hostil y desagradable. El doctor no es para mí, yo no lo necesito, pero si tuviera necesidad, creo que no acudiría a ningún especialista, por muy recomendable que sea…
Mi teoría para tratar la mente es otra muy distinta y no estoy de acuerdo en que otra persona arregle tu desorden mental, eso solo puede hacerlo la persona en cuestión, esa es mi humilde opinión y no cambiaré de parecer, sé como soy, pero he de entender que hay personas menos fuertes y que necesitan de su ayuda..
La poderosa mente, puede ser un arma destructiva o una gran fuente de inspiración, yo que tantos años estuve mal, se de lo que hablo.. El mejor amigo que nuestra mente tiene, somos nosotros mismos, nadie puede acceder a esos laberintos secretos que nosotros poseemos, nadie sabe como desenredar los desaguisados que allí se cuecen, repito nadie, ni el mejor psiquiatra lo sabe hacer mejor que nosotros mismos…
Solo hay me tener la mente clara, saber que queremos y que nos hace daño, cómo resolver los problemas, porque los problemas nuestros, son solo nuestros y nadie luchará como nosotros para resolverlos.
A Dios gracias de tener la mente que tengo, la fortaleza psíquica y el poder de convicción para con mi mente..
Si no, como podría encontrarme ahora,después de tantas piedras y derrotas a lo largo de mi vida.. No está bien que yo lo diga, pero estoy orgullosa de mi mente y de como yo llevo las riendas sobre ella… 





Creo que de momento esa batalla la he ganado yo con creces…